Adrián Plasencia Castilla es un joven abogado tinerfeño que está dando impulso a su propio despacho jurídico con una visión sólida y la certeza de que en la excelencia en la atención al cliente está el secreto de un despacho próspero. Un abogado bandera de las nuevas generaciones jurídicas tinerfeñas que gana protagonismo en el espacio jurídico de su entorno sin complejos de juventud.

Profundidad de conocimientos, visión empresarial, adecuación a los nuevos tiempos y la garantía de que en su despacho el cliente no es un número de expediente —como tal vez sucede en despachos más numerosos— sino una persona entendida en su totalidad que trata sus asuntos y problemas directamente con Adrián, con todo lo que ello supone.

¿Cómo es el camino de dar forma y vida a su propio despacho?

El camino de dar forma y vida a un despacho no es nada fácil tienes que tener en cuenta muchos factores como pueden ser; la competencia en el sector, las reglas que juegan en ese sector entiéndase por “códigos o reglas de ese concreto mercado”  tienes que analizar muy bien lo que demanda el cliente intentar profundizar lo máximo que puedas en su “punto o puntos de dolor” que es aquello que anhela y desea conseguir, y, una vez que detectas su necesidad lo que procede a continuación es trabajar duro en capacitarte, leer mucho sobre ese tema que interesa a la gente. 

En definitiva, orientarte al mercado sabiendo que es lo que demanda el público, si pierdes el tiempo mirando lo que hace el “vecino” o compañero de profesión pierdes tiempo para conseguir la mayor productividad para tu despacho. Cada abogado es único no hay dos iguales, no intentemos ser igual que el prójimo porque nacimos para ser independientes y para aportar nuestro propio grano de arena.

Desde mi punto de vista no es nada fácil darle forma a un despacho depende de la capacitación que tengas como abogado el bagaje que poseas sobre una determinada materia dentro de las diversas especialidades del Derecho. El principal escollo que encuentro es que hay muchos competidores en un mercado legal que está cada vez más sectorizado o atomizado, la rapidez de los cambios legales y sociales no dejan tiempo a madurar y trazar una estrategia que te permita mantener una línea sólida y firme al ser un mercado lleno de fluctuaciones no te queda más remedio que “improvisar” constantemente las estrategias que vas a tomar como despacho.

Quizás, en las décadas anteriores hace 20 o 30 años la profesión consistía en aprenderse el Código Civil y saber manejar cuatro o cinco artículos que todos conocemos, pero la alta demanda del consumidor incluyendo las tecnologías hacen que la gente no se conforme con un simple y superficial asesoramiento, el cliente viene ya a los despachos con un alto grado de conocimientos sobre la materia que quiere tratar en su consulta, las preguntas a sus inquietudes legales son cada vez más complejas fruto todo ello del “ empoderamiento de la gente” internet llega a todos sitios incluyendo a los barrios más deprimidos de nuestro país. Por lo tanto, ante un público tan exigente, solamente te queda sentarte ver lo que se demanda y estar constantemente conectado con la actualidad.

En conclusión, el despacho de los años 80 o 90 o incluso el despacho de hace una década donde había cuatro abogados que eran amigos de la facultad de Derecho que decidían montar por su cuenta su propio bufete poniendo sus medios o recursos en común, ya se queda “corto” suena austero si lo comparamos con la realidad actual, la gente demanda de los abogados una mayor flexibilidad que tengamos capacidad de crítica, que sepamos relacionar rápidamente las distintas vías o soluciones encaminadas a la resolución de su problemática legal quieren que seamos ágiles, el cliente en definitiva busca la excelencia en el abogado, de ahí que, si no tomas la iniciativa de capacitarte como Letrado lo más probable que pase es que no puedas estar a la altura de ser un buen despacho. En España son cada vez más los despachos o bufetes que compiten en el mercado, y, hay mucha gente capacitada para prestar servicios más especializados, lamentablemente no nos queda otra vía que recurrir a la especialización ser buenos en una materia y delegar en otras personas aquellas especialidades que no conocemos tanto, o por lo menos no dominamos tan bien se trata de trabajar en red o en grupo, por ende el abogado tiene que mostrar una actitud proactiva a la hora de dar forma y vida a su despacho y ser un líder no un jefe, ya que, los jefes solamente suministran órdenes a sus empleados, mientras que los líderes no dan órdenes instruyen a su equipo para capacitarlos y crear una sinergia de trabajo adecuada al ritmo de mercado a fin de poder explorar el mayor número de nichos de negocios posibles.

En consecuencia para darle forma y vida a mi despacho no me ha quedado más remedio que ser especialista en una sola materia o en dos como mucho y ser bueno solamente en esas materias. Messi, no tocó el balón una vez y al día siguiente ya era el mejor futbolista del mundo. Tuvo que aprender a chutar el balón y analizar la técnica futbolística para poder jugar la partida al rival y ganarla, eso es lo que hago yo, exploro posibles nichos de mercado, entiéndase por materias del Derecho, y las exploto al máximo para sacarle el mayor rendimiento posible. Las especialidades que no conozco las trato con mis otros compañeros para sí crear una red colaborativa.

El futuro de los despachos pasa por la especialización y por las nuevas tecnologías las personas ya no entran al despacho sin conocimientos sobre el Derecho entran sabiendo lo que quieren y muestran capacidad de crítica al haberse instruido o formado a través de Google o por medio de las redes sociales.

El Código Civil ya no es nada al lado de la cantidad de información legal que hay en internet siendo competitivos e interactivos además de saber trabajar en equipo contribuye a  forjar el futuro de cualquier despacho.

¿Qué desafíos afronta el abogado joven al emprender por cuenta propia?

Desde mi punto de vista el abogado joven cuenta con el hándicap de que es joven, la juventud lastra mucho a la hora de enfrentarse a un público de mayor de edad: te ven como “el becario”. Ya puedes prestar el mejor asesoramiento del mundo que si tienes la piel estirada por tu juventud ya es un signo de debilidad porque perciben al abogado joven como el abogado inexperto. Muchas veces el fallo está en pensar que por ser joven no tienes la experiencia suficiente para afrontar un problema legal y solucionarlo, pero, ello no es verdad hoy en día los jóvenes están incluso más capacitados que muchos compañeros más veteranos o con experiencia en la profesión, ya que en mi opinión a medida que creces como despacho y envejeces te relajas y te asientas dándolo todo por hecho que siempre vas a tener a los mismos clientes y como te confías no te actualizas o te capacitas, ojo, que no estoy diciendo que muchos de mis compañeros no se capaciten a pesar de ir avanzando en edad, si no que la experiencia da una sensación de tranquilidad y te puedes confiar en que como siempre ha ido bien va a seguir siendo así, y la verdad, los jóvenes estamos cada vez más capacitados para prestar un buen servicio legal; mostramos ganas y energías para ayudar a las personas a resolver sus problemas legales, leemos mucho y adquirimos nuevos conocimientos más actuales y más frescos para brindar al cliente un trato profesional y cercano.

Si me piden opinión las apariencias engañan: ser un abogado experimentado no es sinónimo de trato profesional de excelencia, ni ser joven supone un trato profesional precario o ineficiente, todo depende de tener ambición en la vida y querer darle al cliente el mejor servicio y ello no va ligado necesariamente con ser un abogado joven o veterano, pero si es cierto que siendo joven cuesta más emprender porque sabes que vas a tener que luchar contra los sesgos sociales de “el joven es inexperto” o “debería estar tutelado por un abogado con más años y con más experiencia en el ejercicio profesional”.

Bajo mi punto de vista la gente joven de los tiempos actuales muestra una gran vocación por el trabajo y el servicio profesional es de calidad no solamente por las ganas de aprender y de formarse sino porque empleamos las nuevas tecnologías y son a través de los medios tecnológicos donde el cliente interactúa en un primer momento con el abogado siendo un punto a favor de la juventud, la alta capacidad que mostramos para adaptarnos a los cambios tecnológicos.

Otro de los problemas que puede ser visible al principio del ejercicio profesional es la falta de dinero para emprender “de cuánto dinero dispones y cuál es tu objetivo inicial en los comienzos de la profesión”. En mi caso empecé con poco dinero. Tenía claro que para ganar primero hay que invertir y arriesgarse, inviertas cien euros doscientos euros o mil euros hay que invertir el dinero ponerlo a “trabajar” comprar manuales para capacitarte y ser competitivo, invertir en marketing digital puede parecer superflua esta inversión, el problema está cuando lo vemos como un gasto y no como una estrategia de inversión dejarse asesorar por un asesor de marketing e invertir en marketing digital es la mejor herramienta para emprender por cuenta propia.

Muchos abogados con más años de experiencia quizás empleaban menos dinero en marketing digital, pero, los tiempos han cambiado Google y las redes sociales han monopolizado nuestras formas de vida o formamos parte de esta “orquesta digital” y nos unimos al carro de las nuevas tecnologías y del marketing digital o estamos condenados al fracaso sin haber empezado a emprender por cuenta propia. El dinero al principio es un problema para emprender, pero, si tienes un fondo ahorrado aunque sea poco yo aconsejaría invertirlo en marketing para convertir el problema de empezar a emprender por no ser conocido en la sociedad en una ventaja invirtiendo en marketing, ya que invirtiendo en marketing lo que haces es multiplicar tus posibilidades de que la gente te conozca, y, es genial porque incluso puedes hacer buenas migas con tu asesor de marketing y forjar una buena amistad en la medida que lo que va a hacer tu asesor es darte visibilidad y a la vez comunicarte y aconsejarte sobre las materias que están de actualidad para que te capacites sobre ellas y te ayude en tu emprendeduría. Finalmente, otros de los problemas al empezar a emprender por cuenta propia siendo joven es la falta de contactos. Cierto es que al principio no conocía a casi nadie dentro de la profesión, pero, ahora sí voy conociendo cada día a más compañeros y ello es gracias al trabajo que te va dando la práctica y la experiencia, lo que empieza pareciendo un problema por no conocer a ningún compañero al inicio del ejercicio profesional se solventa con la práctica y con el desarrollo de la profesión, ya que en ese desarrollo es donde vas conociendo a tus compañeros del ejercicio profesional o incluso a otros profesionales.

EL FUTURO DE LOS DESPACHOS

Bajo su punto de vista ¿qué facilidades deberían darse para que fuese más sencillo el emprender en España?

Para empezar deberíamos quitarnos el sesgo de que el abogado joven es el abogado inexperto, hay que ayudar a la juventud a que también tenga la oportunidad de tener su propio despacho que puedan tener contacto con la sociedad y con los clientes, todos los abogados hemos empezado alguna vez, esto quiere decir que los letrados con más años de experiencia deberían ayudar a los letrados más jóvenes en el camino aconsejándolos e incluso confiando en ellos para poder realizar alguna fórmula colaborativa que permita llevar o gestionar asuntos en común sin el miedo a que como cada día son más abogados nos van a quitar el trabajo. 

Cambiar el chip de “me van a quitar los clientes” a “vamos a darle una oportunidad a los abogados jóvenes, quizás con sus conocimientos y con sus ganas de emprender podamos contribuir a hacer un despacho más eficiente y aumentar el rendimiento dentro del despacho y de cara al mercado”.

«Deberían conceder una rebaja de un tanto por ciento en el precio de la cuota colegial. Durante los 2 o 3 años iniciales. Afrontar los mismos gastos colegiales que abogados veteranos con una cartera de clientes superior genera una cierta desigualdad de oportunidades de ejercer la profesión»

Otra facilidad que deberían conceder sería hacer una oferta especial en el precio de la cuota colegial nada más empiezas a ejercer que tenga una duración de al menos 2 o 3 años puede ser una rebaja de un tanto por ciento, porque lo que es evidente que afrontar unos gastos colegiales con un mismo importe que los abogados más veteranos que tienen más años de ejercicio y quizás una cartera de clientes superior genera una cierta desigualdad e impide la igualdad de oportunidades de ejercer la profesión. Pienso que el dinero no debería ser un hándicap para emprender siendo abogado, una vez observé a una chica joven con el rostro bastante triste, apesadumbrado porque no tenía dinero para empezar a ejercer por cuenta propia, ese rostro me llegó a lo más profundo de mi ser ver como por culpa del dichoso dinero una persona no pueda realizar sus sueños, cumplir sus metas o ambiciones, los gastos colegiales se vuelven en tu contra en los inicios mantener ese tipo de gastos fijos en los inicios frustra las expectativas de los abogados jóvenes, ya que normalmente empiezas sin mucho dinero, sino con lo justo, de ahí que deberían todos los colegios de abogados revisar las cuotas colegiales y discriminar por precios poniendo una tarifa más modesta o austera para aquellos letrados que empiezan a ejercer, todos nos merecemos cumplir nuestros sueños con independencia del bolsillo que tengamos. En mi caso tuve la suerte de que tenía un fondo ahorrado y pude empezar a ejercer por cuenta propia, pero, soy consciente de que no todo el mundo puede ejercer porque son unos gastos elevados los relacionados con el ejercicio profesional, y sin contar con los gastos de agua, luz, suministros, alquiler del local que son gastos extraordinarios.

¿Cree que en las facultades de derecho se anima a la gente a emprender o se les orienta preferentemente a trabajar para un despacho de otro/s abogados?

Desafortunadamente en las facultades de Derecho no se enseña a los alumnos a tener un enfoque dinámico y práctico, solamente te enseñan la teoría y no la práctica de la abogacía ni de ninguna otra profesión del Derecho.

Desafortunadamente en las facultades de Derecho no se enseña a los alumnos a tener un enfoque dinámico y práctico. Solamente te enseñan la teoría y no la práctica de la abogacía ni de ninguna otra profesión del Derecho

El problema que he observado es que las clases son demasiado dogmáticas, te enseñan mucho la filosofía de las leyes, pero, no te enseñan a como competir en el mercado laboral, concretamente en el sector legal, quizás deberían tener más presencia en las aulas profesionales externos como pueden ser los abogados no centrándose exclusivamente en dar clases teóricas, sino también prácticas ayudar al alumno a estar en contacto con los despachos de abogados, por ejemplo, acordando un plan académico donde la mitad del plan de estudios sea solamente de prácticas en los despachos y la otra mitad sea puramente teoría en las aulas de las facultades de Derecho. En el mundo anglosajón prescinden más de la teoría y se centran en lo puramente práctico, en el ejercicio profesional de la abogacía, quizás, en España debería reorientarse el plan de estudios y darle una mayor primacía al aprendizaje del ejercicio profesional porque, al finalizar el plan de estudios sales sin conocimientos prácticos, te enfrentas con un mundo competitivo y no sabes cómo gestionar esa dureza que supone enfrentarse al ejercicio de la abogacía, que en definitiva esa dureza es el día a día de la práctica profesional. Por lo tanto, en las facultades de Derecho no se anima a la gente a emprender porque el problema es que las universidades no están diseñadas o pensadas para que la gente emprenda sino, para enseñar conocimientos sobre el Derecho, pero no te enseñan a ser un empresario jurídico a como llevar o gestionar tu despacho en el día a día todo ello lo tienes que aprender a base de experiencias estando en contacto directo con la profesión una vez que terminas la carrera y obtienes tu titulación universitaria. 

Hubo una vez un profesor de autoescuela con el que me examiné del carné de conducir que me dijo lo siguiente “ahora acabas de sacar el carné de conducir, pero es a partir de la obtención del permiso de conducir cuando vas a aprender realmente a conducir en la carretera”. Lo que me quiso decir es que en la autoescuela te enseñan a manejar el coche, ahora, la pericia que tengas con ese vehículo en la carretera solamente la vas a conseguir con la práctica del día a día cogiendo el coche a diario y es con ese rodaje del día a día cuando terminas por perfilarte como profesional del Derecho. Las facultades de Derecho están pensadas como las autoescuelas, te enseñan como empezar a conducir el coche, pero la orientación exacta del ejercicio profesional la aprende el abogado por sí mismo una vez que obtiene la titulación.

¿Cuál es el momento actual del sector legal en España según la experiencia que está usted registrando como empresario jurídico?

El momento actual del sector jurídico es muy precario en el sentido de que al haber cada vez más abogados que ofrecen sus servicios legales te obligan de alguna manera a competir en contra de ellos abaratando muchas veces el precio de los servicios legales hasta mínimos impensables. Quizás, el problema viene dado también porque este “ejército de letrados” que hay en España porque somos cada vez más personas las que nos dedicamos a la abogacía hacen de efecto pantalla a las nuevas generaciones de abogados por diversos factores entre ellos podemos citar, la experiencia de otros compañeros, la alta oferta que hay de servicios legales en comparación con la demanda que es más baja lo que genera un malestar dentro de la propia profesión y entre los propios compañeros quienes para poder captar clientes tienen muchas veces que intentar ser baratos. 

Otro de los problemas actuales que he observado dentro del sector legal es que cada uno va a lo suyo tienen miedo de colaborar entre los propios compañeros por el temor a que les quitarán los clientes si colaboran, ese miedo lastra o dificulta el crecimiento de un sector legal que podría ser más fuerte si todos cooperamos y colaboramos.

También he observado que muchos liberalizan la primera consulta es decir la dan gratis puede ser una buena estrategia de captación de la clientela, pero si damos la primera consulta gratis el cliente tendrá el sesgo mental de que nuestro trabajo no vale nada, y, por lo tanto, encontraremos dificultades probablemente para cobrar la minuta del asunto que nos ha encomendado el cliente. 

Y, por último, me he dado cuenta de que cuesta mucho que el público te conozca al principio porque eres nuevo y la gente desconfía sobre cómo puedes llevar su caso o asunto generando un clima de desconcierto generalizado.

¿Qué servicios ofrece usted en su despacho de abogados?

Los servicios que ofrece mi despacho son relacionados con asuntos laborales estando fuertemente especializados en ese sector legal, además de asesorar y dirigir la defensa de asuntos penales y referidos al sector inmobiliario, bancario además de ser expertos en accidentes de tráfico teniendo profundas raíces en Tenerife siendo expertos a nivel insular en las materias reseñadas.

Es un placer leer testimonios tan frescos, pero con los pies tan bien puestos sobre la tierra al mismo tiempo. Conciencia de sí mismo como abogado y también autoconciencia de emprendedor jurídico. Con estas mimbres no es raro ver crecer su despacho con paso firme y seguro frente a sus competidores en Tenerife. Una isla que habrá de acostumbrarse a ver a Adrián liderar una abogacía de nuevo cuño.

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