En el último año, el índice de divorcios se ha disparado en España. La situación pandémica y la incertidumbre que la rodeaba fueron los artífices de una reducción en las separaciones que estaba conteniendo unas puertas que han terminado por abrirse de par en par. Hay más rupturas que nunca, y no sorprende del todo dada la complicada situación que se ha estado viviendo a escala global.

Por suerte, no todos los divorcios tienen por qué ser traumáticos, existen profesionales especializados en la materia que ayudan a llevarlos de la mejor forma posible, que lo facilitan todo para que la expareja pueda acabar cuanto antes y seguir disfrutando de su felicidad, aunque sea por caminos separados.

¿Se puede pasar por un divorcio indoloro y beneficioso para las dos partes?

Se suele decir que en una ruptura, en una separación y, en definitiva, en un divorcio, al final las dos partes acaban peleándose por los restos tras una temporada de ataques constantes. Las disputas giran siempre en torno a hacer daño a la otra persona, mermarla y debilitarla para poder quedarse con más restos de lo que hubo pero no volverá. El problema de esto es que también acaba dañando a toda la familia, sobre todo en el caso de haber hijos, y eso puede causar una situación irreparable para todos los afectados.

Ese sufrimiento se puede evitar si se cuenta con buenos profesionales y algo de templanza. Actualmente, se puede recurrir a despachos de abogados especializados en procesos de Divorcio notarial Madrid que lo gestionan todo en un plazo máximo de 24 horas. En tan solo un día, se puede dictar el acta, el documento que certifique la separación y en el que se establezcan todos los puntos comunes para las dos partes, aclarando todo lo relacionado con bienes, custodia, vivienda, etc.

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Suelen ser los aspectos más peliagudos. Salvo ocasiones contadas, los padres y las madres pelean por ver quién puede ver más a los pequeños, quién los cuida, dónde vivirá con ellos y qué se reparte en concepto de pensión compensatoria o de manutención. La ley establece todo esto y dicta cuáles son las condiciones a cumplir según la situación económica y personal de cada uno de los progenitores que se separan. De hecho, es algo que suele ser desconocido para el público, y a lo que se acogen estos abogados en caso de que el divorcio no sea amistoso.

Porque, sí, un divorcio puede ser de lo más rápido si las dos partes están de acuerdo desde el primer momento y no se acude a la vía contenciosa. Todo el proceso se puede agilizar para llevarse a cabo en unas pocas semanas, tras papeleos que se gestionan en el menor tiempo posible. No suelen ser así en la mayoría de ocasiones, pero demuestran que los divorcios no tienen por qué ser una guerra de desgaste que acabe dejando a dos personas extenuadas y a todas las que las rodean, heridas.

Qué se necesita para un divorcio rápido

Cabe mencionar que no es lo mismo un divorcio amistoso que un divorcio exprés. Ambos comparten numerosas características y requisitos en común, pero hay uno que los diferencia especialmente: tener hijos menores de edad. En caso de ser así, es imposible solicitar una separación exprés y se debe seguir una vía algo más tradicional. Afortunadamente, en estos casos, el proceso no se dilata mucho más que por la otra vía, el margen de diferencia es de pocas semanas.

Para poder seguir esta opción, sea exprés o no, ambos excónyuges deben llevar al menos un trimestre casados, estar de acuerdo en la separación, residir en España y aportar un convenio regulador, un documento que se encarga de dictaminar cuáles son las condiciones a cumplir para ambas partes en cuanto a reparto de bienes, custodia, cuidado, viviendas y demás. Un aspecto interesante de este proceso es que ambas partes pueden ser tratadas por el mismo abogado, uno de familia, que se encarga de agilizar todos los trámites.

Esto es lo único que exige, y los resultados son positivos para ambas partes. El proceso es más corto, hay menos confrontación, menos gasto y todo acaba antes. Ahora bien, si no se logra prosperar por esta vía, entonces se debe acudir a la opción judicial, que requiere la mediación de un juez para la negociación de las condiciones, más de una cita judicial, dos abogados diferentes (uno para cada parte) y una serie de confrontaciones que no suelen ser agradables para ninguna de las dos partes ni sus entornos.

Un divorcio es complicado, siempre. Deja una huella en las personas afectadas que suele ser difícil de borrar. Al menos, hay profesionales que pueden hacer que sea algo más sencillo y llevadero, menos doloroso y más ligero. Acudir a ellos no es solo aconsejable, es prácticamente necesario si se quiere abordar la situación con serenidad y sin causar daños.

Un artículo escrito por: Juan Antonio Fonseca Serrano

Créditos de la imagen Photo by Milan Popovic on Unsplash

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